sábado, 10 de septiembre de 2011

eł яegяešø

jajajaHola a todos! jeje llevo muchísimo tiempo sin actualizar esto, ajaj no sé supongo que la inspiración natural se me ha visto mermada un poco estos tiempos, aaahh divina universidad, se supone que he de culturizarme más con ella, pero nada, que voy a peor me parece jajaja, para recuperar mis malas costumbres, he empezado a leer nuevamente "Cándido o el Optimismo" de Voltaire.. para el que quiera.. dejo un enlace del libro en PDF para el que le interese :)
Cándido o el Optimismo -Voltaire-

Pooor otra parte... vamos a dejar de ser vagos.. y os pongo algo de lo que andube escribiendo en estos tantisimos meses sin tocar mi blog.. aiii que abandonados os tengo :( jajaja en fin, a disfrutar si se disfruta o a blasfemar si no gusta :P .. como son cosas que no he terminado aún, iré posteando de a cachitos, cuando vaya terminando.. pero .. nada de meterme prisa !! que os conozco!!! xD

La noche era oscura e invernal, la lluvia no dejaba de caer hacia días a John le había dado por creer que esa lluvia era el llanto del cielo por los acontecimientos acaecidos hacia no mucho tiempo.

Sentado en la penumbra de su oscura habitación de hotel escuchando el repiqueteo de la lluvia contra el cristal de la ventana, John enciende su decimocuarto cigarrillo de la noche, mientras observa el humo del tabaco elevarse hacia el mohoso techo de la habitación recuerda aquellos ojos que lo hicieron enloquecer.

Todo comenzó aquella tarde en que aceptó el encargo del maldito corso Vincent, sabía que aquel asunto no traería nada bueno, pero aún así aceptó, la paga no era nada desdeñable… pero si hubiera sabido en lo que se metía la hubiera mandado al demonio. Cuando Vincent le dijo que tenia que lograr que una adolescente caprichosa volviera al hogar paterno, John sonrió con aquella sonrisa lobuna que lo caracterizaba, pero nadie le advirtió lo que le esperaba.

Encontró a la jovencita en un hotel de mala muerte a las afueras de la ciudad, al llegar a la habitación donde ésta se alojaba notó que algo iba mal, el olor a sangre inundó todos sus sentidos, al abrir la puerta sus ojos se descolocaron, y su corazón comenzó a saltar dentro de su pecho, no podía creer lo que estaba viendo: una ninfa de una terrible belleza sobrehumana, sentada en el suelo en el medio de la habitación, bañada en sangre, sus largos cabellos rojos caían ensortijados sobre las largas piernas blancas, tan blancas y delicadas como el mármol, aquellos ojos azules lo observaron con frialdad, vacíos, alejados de cualquier atisbo de sentimiento. John no dejaba de preguntarse qué era aquella criatura que lo observaba, sabía que no podía cumplir con su encargo y devolverla sin saber qué estaba pasando.

La niña se levantó del suelo, lo observó y al ver los interrogantes en la cara de John sólo susurró “no es mía” y se encamino hacia la puerta.

La pequeña criatura sentada a su lado no se movía, no hablaba, era cual un objeto inerte que transportaba a su destino, John todavía podía ver las manchas de sangre en el rostro de porcelana, era casi grotesco el contraste de aquellos ojos angelicales, con aquel cabello rojo… John sacude su cabeza, ya avista la mansión, la niña no muestra ninguna emoción.

John insta a la pequeña a bajar del coche, la conduce hasta la puerta, resuena la campana de acordes de violín de aquel timbre tan peculiar.

El padre abre la puerta, la observa, la besa y la insta a entrar, sin preguntar… John hace una mueca, esta familia no se entera del mundo, justo cuando se esta por alejar, observa que la chica lo mira de soslayo y deja caer sutilmente un papel…
John se despide de su contratante, pero sabe que volverá a verlo, y tristemente sabe que se ha metido en un enredo, se las había arreglado para recoger el papel del suelo, parecía una carta, fechada el día antes de la desaparición de la pequeña, la carta decía así:

“Enclaustrado en la oscuridad de mi mente parece que todo lo malo prevalece, miro mis manos como si fueran las de otro, observo en ellas  el cuerpo del delito, una cuchilla manchada de sangre, no sufro, no siento, ni padezco, tan sólo palidezco.

Me siento desvanecer, mientras tu cara se aparece frente a mi, tus ojos, tu boca, tu pelo, todo me recuerda lo que perdí y aquí estoy yo mirando la vida pasar, mientras la tristeza sale de mi cuerpo, drenada gota a gota, sin mucho esfuerzo, tan solo siento como  me desvanezco junto con la sangre que vierto, ya no existo, ya no siento, tan sólo soy un espectro mas en la indemne oscuridad.

Mira lo que has hecho, me has deshecho y aquí perezco, solo y maltrecho. Mi sangre me abandonó igual que me dejó tu amor, mi vida se perdió, se fue contigo mi último aliento.

Y aquí estoy yo cayendo en el abismo del olvido, pasando por mi propio infierno, morir sin tu cariño, mi purgatorio, sentirme un despojo.

Soy el rey de los corazones rotos, me siento en mi trono sangrante y adulterado, ¿no ves que no tengo pasado? Tú te lo has llevado, junto con el sol de cada mañana y toda mi esperanza… ¿lo ves? Ya no me queda nada.”

Nota para mi misma: cambia el reproductor ya, que está obsoletisimo vaga!! jajajaja prometo hacerlo apenas postee esto :)

2 comentarios:

  1. uuuuuff! menuda historia, me a gustado, engancha y en algunos momentos angustia, el principio me recordó mucho al personaje de Blacksad, estilo novela negra años 30.
    me ha gustado mucho sist!

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  2. ya era hora de que escribas se te extrañaba ^^

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